Whiplash: Música & Obsesión

Whiplash es una película de 2014 que narra la relación entre un estudiante de jazz y su profesor de música. Dirigida por Damien Chazelle, recibió tres premios Oscar. Montaje, sonido y actor de reparto (J.K. Simmons)

La historia empieza cuando Andrew Neiman (Miles Teller) se apunta a una escuela de jazz, con el objetivo de llegar a ser uno de los mejores baterías del mundo. Todo lo no relacionado con la música es secundario para él. En esta escuela conoce a Terence Fletcher (J. K. Simmons), un profesor de métodos agresivos y despóticos que le llevará al límite para poder así sacar todo su potencial a la luz.

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Empecemos por las cosas buenas. El trabajo realizado por Damien Chazelle es impecable. La manera de mover la cámara en las escenas musicales es soberbia y el montaje nos mete de lleno en la agresiva relación alumno-profesor. Nada que objetar por aquí.

Los actores también rozan la perfección. J.K. Simmons borda su papel de profesor déspota, que parece salido de una película de entrenamiento militar (tipo Chaqueta Metálica o el Sargento de Hierro). Miles Teller también crea a un alumno obsesionado, al que nada importa salvo ser el mejor.

Pero la película tiene una serie de problemas que me imposibilitaron disfrutarla. Primero, los dos personajes protagonistas son odiosos. El profesor es un maldito psicópata que insulta, grita y casi roza la agresión física. El alumno protagonista parece un tarado, de tan obsesionado que está.

Para mi la relación con la música debería ser de disfrute. Es cierto que si quieres ser un gran artista necesitarás mucho esfuerzo y dedicación. Pero es que en esta película lo que vemos es un acercamiento de sufrimiento y autodestrucción. ¿Quieres ser el mejor? Pues si no viene alguien a joderte vivo no lo serás.

Todo esto me sacaba de la historia. Y no solo por no compartir la visión que da el director sobre el aprendizaje de un artista, sino que también me impidió empatizar con los dos protagonistas. Ambos me parecían odiosos, lo cual hacía que perdiera mi interés por la historia. Por mi, como si mataban entre ellos.

Más problemas. Muchas de las cosas que veo en la pantalla no me parecían creíbles. Entiendo que el prota aguante los insultos y humillaciones del profesor, porque es un flipao sin sentimientos obsesionado con el ser el mejor a cualquier precio. Pero, ¿y el resto? ¿Es lógico que en una escuela haya un profesor que desprecie a sus alumnos de forma continua y la gente siga asistiendo a sus clases? Hay escenas que las ves y piensas, ¿pero como es que nadie se levante y le da tres hostias al profesor?

Y a todo esto hay que sumarle que la historia es muy previsible. Apenas tiene giros inesperados o sorpresas. La película sigue el esquema clásico de las historias de alumno-profesor. La única novedad es que en esta película tanto el alumno como el profesor dejan bastante que desear como personas.

En definitiva, ¿recomendaría esta película? Por su factura técnica y el trabajo de los actores diría que si, pues son excelentes. Pero por historia, desarrollo de personajes e ideas que transmite no puedo recomendarla.

Nota: Insuficiente

Complemento: ¿Y que tal es como película sobre jazz? No soy experto en este tipo de música, pero he estado mirando reseñas de amantes de este género musical (Ej: Not Jazz, La baqueta metálica) . La opinión unánime es que la película *no* representa bien al mundillo. Hablamos de un estilo musical en el que la improvisación tiene gran importancia. En el que los músicos deben estar cómodos para que las notas fluyan, más que concentrados en un interpretación exacta. La película da la imagen contraria. Aquí se trata de tocar como una máquina lo que pone la partitura, no dejar el más mínimo espacio a la improvisación y el virtuosismo se mide en el número de notas por segundo que seas capaz de tocar.

Pues no, eso no es jazz.