El nombre del viento

El nombre del viento es la primera parte de una trilogía de fantasía “realista” escrita por el debutante Patrick Rothfuss. Dentro del género, está entre las novelas de las que más se habla en estos momentos, después de la locura de Juego de Tronos, claro.

¿De que va? Pues se trata de un bardo retirado que le cuenta la historia de su vida a unas personas. Kvothe, el protagonista, es un héroe legendario, que ha vencido demonios, asesinado reyes, dormido con espíritus, dominado la magia, la espada, la alquimia y, en definitiva, es el clásico “héroe casi perfecto”. Contando un poco más, sin destripar nada fundamental de la trama, el libro nos cuenta como este Kvothe crece como músico y empieza estudios de magia buscando conocer más sobre unos seres oscuros llamados los Chandrían.

El tono de la novela es bastante realista, a pesar de existir la magia. Para hacernos una idea, la época es parecida en cuando a desarrollo cultural, científico y social a los inicios del renacimiento. Hay alquimia, nobles que actúan como mecenas, grandes bibliotecas, conocimientos de medicina moderna rudimentaria, etc. Incluso el funcionamiento de la magia es casi científico, basándose en una serie de procesos y mecanismos de los que no voy a contar nada, pero que me resultaron uno de los aspectos más interesantes del libro.


kvothe by *sandara on deviantART

Esta parte, el funcionamiento de la magia, es, junto a los pasajes donde se describen las habilidades como bardo del protagonista, lo que más me ha gustado del libro. No es algo del tipo “encuentro un libro, lo estudio y se lanzar bolas de fuego”, sino que Kvothe tiene que preparar su mente, conocer los procesos para manipular la energía, controlar su cuerpo y, en definitiva, adaptar todo su ser para poder ser capaz de manejar la “simpatía” (nombre que recibe la magia en el libro) Y la misma naturaleza de esta simpatía está perfectamente explicada, siendo bastante imaginativa y creíble.

Pero a pesar del interés en el aprendizaje de Kvothe, el libro tiene bastantes problemas. Y todos ellos se pueden resumir en que, básicamente, el libro se queda en una introducción. ¿Por qué carajo la fantasía casi siempre necesita de al menos una trilogía para contarte una historia? Es algo que se me escapa, pero hace que te deje la sensación de que cuando la historia está arrancando, se acabó y a leerte el siguiente libro. Todo ello empeorado por la sensación de que el libro es lento, muy lento. Estamos hablando de que “El nombre del viento” tiene más de 800 páginas y que lo que nos cuenta, en mi opinión, se pondría contar en la mitad de espacio.

Es cierto que se podría defender que el autor tiene que tomarse tu tiempo en construir al personaje, en definirlo, en hacerlo crecer. Que tiene que crear el ambiente a fuego lento. Pero a mi no me parece excusa. El anteriormente citado George R.R. Martin es capaz de construirnos un personaje completo con una personalidad más creíble que la de Kvothe en apenas unas cuantas páginas y usando solo un par de diálogos. Tolkien también se tomaba su tiempo, pero a cambio nos daba una profundidad para su Tierra Media que en El nombre del viento no se ve, solo se intuye, siendo generosos.


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Y es que, por ejemplo, (y ahora voy a contar un poquito de la trama, pero nada que te estropee la lectura), ya se que Kvothe no tiene un miserable penique para pagarse sus necesidades, menos aún sus estudios de magia, no hace falta que te pases 200 páginas recordándome que es pobre, copón. Todo ese tiempo lo podría haber dedicado el autor en enriquecer más la historia, contándonos más cosas sobre ciertos personajes secundarios a los que se adivina una historia interesante detrás (Elodín y Devi, por ejemplo). Pero, como ya he dicho, el libro se queda como una introducción con excesivo relleno.

Y a pesar de su extensión, he echado en falta otras cosas. Por ejemplo, teniendo en cuenta que se trata de la historia de un narrador de historias al que ahora todos toman como un héroe legendario, me habría gustado encontrarme con más pasajes en las que Kvothe nos mostrara como se formaron dichas historias. Es decir, la diferencia entre lo que se dice sobre él, lo que de verdad ocurrió y de como un buen bardo es capaz de convertir la verdad en leyenda. Existen un par de pinceladas sobre este aspecto, pero muy ligeras.

Otro problema es la manera en la que están tratados los personajes femeninos. En mi opinión caen todos demasiado en el estereotipo de “mujer hermosísima, aparentemente dura y autosuficiente, pero que en realidad están solas y necesitan a alguien”. Esto hace que personalmente no consiguiese congeniar con ninguna de las chicas del libro. O casi ninguna. Un grave problema cuando una de ella es hilo conductor de buena parte de la trama.

Dicho esto, he de decir que, a pesar de todo, el libro es interesante, el personaje tiene un cierto carisma y se entrevé que detrás de El nombre del viento existe un trabajo de preparación previo enorme, que hará que disfrutemos mucho cuando el autor nos empiece a contar más cosas sobre su mundo y sus personajes. Pero como libro aislado, puede resultar insatisfactorio. Y el que sea una primera parte de tres no me parece excusa. Hay cientos de trilogías o sagas, en todos los géneros y medios, que son capaces de contarnos una historia completa en cada parte. Y no creo que haga falta poner ejemplos.

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Los que cuando jugaban al Dungeons & Dragons elegían a un bardo o a un mago.

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