La larga marcha – Stephen King

La Larga Marcha. Edición Martinez RocaLa larga marcha es una novela corta de Stephen King publicada bajo el pseudónimo de Richard Bachman. Se sitúa en el subgénero de distopías en las que un grupo de jóvenes se enfrentan en una competición mortal.

Tras leer y disfrutar con Cementerio de Animales, mi primer libro de Stephen King, he decido continuar con un libro que de adolescente siempre me llamó la atención por la poderosa portada de la edición de Martinez Roca. Además es otra novela corta. Punto a favor, pues aún me da un poco de pereza enfrentarme a los enormes libros de este autor.

El argumento es bastante sencillo. Una competición televisada y con público en directo, que consiste en caminar sin bajar el ritmo ni pararse en ningún momento. 100 participantes, todos ellos adolescentes y de sexo masculino. Si bajas el ritmo recibes un aviso, y tras el tercer aviso recibes un balazo y te “dan el pasaporte”. La marcha solo acaba cuando queda vivo un único participante.

Y ya está, eso es todo. Ni narraciones paralelas, ni historias secundarias. Solo la marcha. A pesar de lo escaso del argumento, King construye una narración bastante potente centrándose en los diálogos y pensamientos de los marchadores. Al principio todos ellos tienen confianza en la victoria, pero esta se irá destruyendo según caen los primeros concursantes. Las fuerzas iniciales se convierten en calambres en las piernas, en pies en carne viva, en cuerpos febriles, en desgaste psicológico y en ganas de simplemente sentarse y dejar que los soldados acaben con la agonía.

¡Tercer aviso, número 47! ¡Último aviso!

El libro no entra en muchos detalles sobre el origen de la marcha, o la motivación detrás de la misma. Poco se cuenta que sea externo a la marcha. De los diálogos entre los marchadores podemos intuir detalles sobre algún tipo de dictadura militar, pero poco más. King deja lo que rodea a la marcha a nuestra imaginación. La lectura nos hará buscar metáforas y pensar en el significado de todo esto. Los propios personajes lo hacen. Pero aquí la novela no da respuestas.

La novela fue escrita durante la guerra de Vietnam y algunos han tratado de buscar paralelismos con el envío de jóvenes soldados a morir a una guerra sin sentido. También podemos pensar que la marcha es una especie de metáfora sobre la propia existencia. Eso ya es a gusto del lector.

Portada americana de La Larga Marcha

Respecto a los personajes, La Larga Marcha está protagonizada por uno de los marchadores, Ray Garraty, que es el favorito local de la zona donde transcurre la marcha (el estado de Maine, donde King vive y donde suele ambientar sus novelas). Durante la marcha irá conociendo y estableciendo amistad con otros concursnates. Aquí el autor tira un poco de clichés a la hora de definir a los personajes, pero teniendo en cuenta la corta extensión de la novela y el tipo de historia que nos cuenta, este uso de clichés funciona bastante bien.

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El mayor problema de esta novela es que lo limitado de sus elementos la vuelve un poco repetitiva. Sobre todo en su tramo intermedio, cuando la marcha está a mitad de camino. Pero también es cierto que su estructura de “cada vez irán quedando menos” nos incita a seguir hasta llegar al final de la carrera.

Concluyendo, La Larga Marcha es un libro que partiendo de un argumento a priori algo limitado construye una historia de gran fuerza psicológica. Y que se incluiría en un género de “distopías juveniles”, junto a otras novelas como Los Juegos del Hambre, Divergente o El Corredor del laberinto, cuando este género aún no existía.

Nota: Notable.

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