Los límites de la Fundación

Primer orador, ¡el plan Seldon no tiene sentido!

Los límites de la Fundación es la primera de las novelas que escribió Asimov dentro del conjunto de secuelas y precuelas sobre la trilogía original. En ella trata de unir las historias de robots con la saga de Fundación.

Han pasado años de los hechos narrados en Segunda Fundación. La historia empieza cuando un consejero de la Fundación llamado Golan Trevize inicia la búsqueda de la Segunda Fundación, a la que toda la Galaxia considera destruida. La alcaldesa de Terminus acepta su misión, pero con la condición de que se haga en secreto. Para no despertar sospechas, le asignan a un historiador, Janov Pelorat, y le dan otro objetivo. Encontrar el legendario planeta origen de la humanidad. Encontrar la Tierra.

La galaxia parece un ser vivo arrastrándose por el espacio.

Como ya sabemos, la Segunda Fundación no fue destruida y sigue con su labor. Uno de sus oradores, Gendibal, tiene la sospecha de que existe un tercer grupo actuando en la Galaxia. Además de ambas Fundaciones, una misteriosa tercera fuerza parece estar actuando sobre el plan Seldon.

Los límites de la Fundación narra estás dos búsquedas, con Trevize y Pelorat por un lado y Gendibal por otro. Asimov inicia aquí el proceso de unión de Fundación y Robots, y es esta la primera novela de Fundación en orden de escritura en la que se mencionan los robots, aparte de la propia Tierra.

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El avance de la civilización consiste en un avanzar en la limitación de la privacidad

Este ha sido el mayor problema que me he encontrado con esta historia. El punto de partida requiere de un gran esfuerzo de suspensión de la incredulidad. En Terminus parece que nadie había oido hablar de robots o de la Tierra, salvo el historiador Pelorat. Se supone que son historias olvidadas, perdidas en la edad previa al Imperio.

Pero durante la novela los personajes irán encontrando pistas y leyendas sobre ambos conceptos. Llegan a un planeta, preguntan por Eh, ¿han oído ustedes hablar de la Tierra? ¡Si, por supuesto!. Y todo así. Robots y Tierra son a la vez conceptos olvidados por los habitantes de la galaxia, pero parte del folclore de varios sistemas planetarios enteros.

Asimov tratará de justificar esta dualidad, pero sigue chirriando. Mientras que en Robots e Imperio la conexión quedaba perfecta, aquí no funciona del todo bien. Solo queda aceptarlo, tener en cuenta que Asimov escribió estas historias como sagas separadas y que aquí trató de unificarlo como pudo.

¿Cómo habría podido Seldon elaborar su Plan si no hubiese entendido a las personas, y cómo habría podido lograrlo si las personas no fuésemos fáciles de entender?

Tampoco se ahonda demasiado en esta novela en temas sociales, como suele ser habitual en las otras novelas. En el momento de escribir esto ya he leído la continuación, Fundación y Tierra. Y la razón de esta carencia está clara. Los límites de la Fundación no es más que una introducción de nuevos personajes y temas que serán desarrollados en esta segunda novela.

Los límites de la Fundación no está mal y se lee con interés. Pero su carácter de libro introductorio se nota, siendo por ello uno de los más flojos de toda la saga.

Nota: Aprobado.

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La foto es La vía láctea desde la estación espacial internacional, de la NASA.