Despedida a la holandesa

Ayer fue la despedida de una amiga nuestra holandesa que está aquí de Erasmus. Ahora vuelve a Holanda y dentro de un mes se va a Portugal. Dos erasmus en un año. Ese es el espíritu.

Aparte, los que quedaban por hacer exámenes terminamos ya entre ayer y el lunes. Todo esto tiene como consecuencia lógica una fiesta gorda para celebrarlo.

Primera parada: Pub Irlandés
Llegué al Flaherties, la primera parada de la noche. Allí estaba la holandesa en cuestión con una de mis amigas. También había un guiri borracho que les regaló una rosa a cada una y que a mí me levantó por los aires para después darme un beso en la mejilla. En fin

Después nos reunimos todos, nos tomamos unos cuantos cócteles y nos fuimos a beber Xivecas -ejem- en una plaza en el Raval, delante de la sede del Distrito Ciutat Vella, que es el mejor sitio para realizar un acto tan claramente incívico como beber bebidas espirituosas en la calle.

Segunda parada: Poble Nou
Nuestro objetivo era ir al Poble Nou y estar en la Oveja Negra, donde ya estuvimos en la fiesta de ambientales (buscar en el blog, que no tenga ganas de poner enlaces con la resaca). El Poble Nou es el lugar donde esta la Razzmatazz y en el existen una buena cantidad de bares relativamente grandes que, siendo martes, estaban todos cerrados.

Así que nos bebimos el cargamento y jugamos a las películas chicos vs chicas, quedó como empate técnico.

Solución: Bus Nit y vuelta al punto de partida.

Tercera parada: Ramblas y Rabal
Pues estuvimos dando vueltas buscando un bar abierto por el Raval, pero que te cobren 9 euros sin ofrecerte derecho a copa, como que no. Por el camino, tiramos a la Holandesa a una fuente, para despedirla como se merece y le dijimos a un BCNeta (servicio de limpieza de Barcelona) que le diera un manguerazo. Después de tales actos de gamberrismo en colaboración con los servicios públicos de la ciudad, nos dirigimos a la plaza real

Cuarta parada: Plaza Real.
En este oneroso lugar, entramos en una pequeña discoteca cuyo precio de entrada era razonable. No me acuerdo del nombre, la verdad, pero si vais a Barcelona, con saber que en la Plaza Real existe un lugar barato donde poder entrar un martes, ya es suficiente información. Todos canjeamos nuestras entradas por una cerveza, excepto yo, que me pedí un cubata, como debe de ser.

Aquí estuvimos bailando, haciendo el tonto y haciendo fotos.

Quinta parada: El metro
En el metro practicamos el noble arte del buyu, algo que es mejor no definir, pero que dejaría perplejos a los encargados de las cámaras de seguridad del metro. Tras unas cuantas despedidas, o mejor, tras unos cuantos hasta luego, nos subimos al metro.

Nota mental: Volver a casa en metro después de estar bebiendo desde las 8 de la tarde es fatal para la cabeza. Una par de paradas más y echo la pota.

Dia siguiente (hoy):
Trabajar con resaca, ouchhhh