Fiestas de ambientales y el Velero

Hola, a la espera de que el vago del señor S. me envie los resumenes que me debe, os voy a contar la primera fiesta universitaria a la que fui:

Era una fiesta de ambientales. Es decir no era de mi escuela, por fortuna, porque las fiestas de informática no suelen tener mucho éxito. Por si alguién no lo sabe, o no se acuerda, o no he llegado a comentarlo, las señoritas S. y R. estudian ambiéntales y son las que se enteras de este tipo de fiestas.

La fiesta era básicamente dos partes. Una cena en un café en Plaça Catalunya y después la fiesta propiamente dicha en un bar conocido como La Oveja Negra

Como era obvio, para aquellos que conozcan a S. y R., se negaron a ir a una cena en caro café de Barcelona, y cenamos a base de bolsas de patatas, ron Velero y cerveza de los pakis ( ¿Os acordais de los pakis? ). Después de esta cena de supervivencia y muerte, nos dirigimos hacia lo oveja negra. Obviamente no sabiamos donde estaba.

Por fortuna, estas niñas encontraron a un grupo de ambientalosos que nos guiaron. Por cierto, una regla definitiva en Catalunya, cuando conozca a un catalán el tema de conversación inicial, será en un 90% de las ocaciones el idioma. ¿Tú sabes catalá? Más que tu chaval. Y ese tipo de cosas.

Bueno, la oveja negra es un sitio que por fuera parece ser un antro de mala muerte. Por dentro es un antro situado en un sótano, con dos salas, cada una de un tamaño el doble de grande que cualquier discoteca normalíta de Sevilla. Una de las salas está con mesas para comer y sentarse y la otra tiene una barra, billares y futbolín. Es decir es un bar, no una discoteca. La decoración es en plan taberna de marineros, pero muy básica. Es decir madera por aquí, alguna red de pescador colgada del techo y poco más, no os vayais a creer que está muy trabajada la cosa.

Gran ventaja del bar, pinta de cerveza a 2,30 todo un lujo en estos lugares.

Estuvo bien la noche, de hecho yo estaba bastante depresivo desde hace un par de dias y al acabar la noche ya se me habían quitado de la cabeza las terribles y oscuras ideas que tenía. Gracias a esto os habeis librado de tener que leer la típica entrada depresiva y cabreada con el mundo que tanto abunda en la blogosfera.

Por último, el Ron Velero es una aberración. Para el que no lo conozca, es lejia que en te venden en el día enbotellado como si fuera ron. Que muerteeeee….

Expedición a Barcelona, Primer mes, la tripulación se marea en el velero

Fiestas de la Mercè (Entrada escrita con resaca)

Como seguramente ya sabreis por la tele, sobre todo con la polémica sobre Elvira Lindo (sobre la que tal vez comente algo posteriormente), aquí en Barcelona son ahora las fiestas de la Mercè, patrona de la ciudad.

Las fiestas consisten en un monton de pasacalles, fuegos artificiales, los correfocs, que creo que son gente que van tirando fuegos artificiales por la calle (no los he vistos), castellers y por la noche un montón de conciertos gratuitos.

El viernes, de hecho, estuve viendo uno de dichos conciertos, era de un grupo de rock árabe. Es decir, imaginaos a un grupo de beduinos, con sus trajes de tuareg y todo, pero armados de guitarras eléctricas. Fue, digamos, ¿singular?

El sabado, llegaron S., R. y E., y le hicimos una fiesta sorpresa en su casa. Ellas llegaron aquí con la idea de llegar a casa cenar tranquilitas y después salir por ahí. Además las habiamos convencido de que aquí no había nadie, que estaba todo el mundo fuera y todo eso. Pues no

Tras subir las maletas a un quinto piso sin ascensor, abren la puerta y ¡Sorpresa! Un comité de bienvenida de unas 15 personas. Y bueno ya os podeis imaginar, gritos, fiesta y desmadre (bueno, tampoco tanto, que algunos teneis una mente enferma 😛 )

Después de dejar la casa guarrisima, nos fuimos a un concierto gratuito de Ojos de Brujo, que por desgracia se canceló. Como en realidad la gente estaba cansadilla, nos fuimos a dormir, que quedan dos dias (y nueve meses) de fiesta.

Hoy más conciertos, y el lunes, la mostra del vino.

Barcelona dia 18, ayer llovío, hoy hace sol. La tripulación se va a pegar una siesta que no se la salta un gitano.