La La Land, la película

La La Land, reseña.

La La Land es la nueva película de Damien Chazelle, del que ya reseñé su anterior película, Whiplash. En su momento dije que Whiplash tenía una gran calidad formal, pero que me causó un enorme rechazo debido a que ambos protagonistas me resultaron odiosos. Y aquí tenemos La La Land. En vez de una relación destructiva entre un profesor enloquecido y un alumno asocial, tenemos una historia de amor entre una aspirante a actriz y un músico de jazz.

La La Land, la película

Y este es el mayor punto fuerte de La La Land frente a Whiplash. Es casi imposible no sentir empatía por los protagonistas. Ryan Gosling y Emma Stone son dos seres humanos con unas aspiraciones más mundanas y cercanas a los espectadores. Simplemente quieren vivir de lo que les apasiona y que alguien les quiera. Como dicen en una de las canciones, “hay algo que todo el mundo quiere”.

Y hablando de canciones. Si, es un musical. Y empieza fuerte, con dos grandes escenas de baile nada más arrancar. Pero si sois de los que no os gustan los musicales, en esta película no desentona ninguna escena. Al estar la película ambientada en el mundillo del jazz, la mayoría de los momentos musicales están integradas en la trama de forma natural. No resultan un pegote puesto en cualquier momento. Todas las escenas de baile y actuaciones musicales están al servicio de la historia, no es solo porque queden bonitas y vaya tocando. Ah, y son maravillosas.

Y aquí vuelvo a lo que dije en Whiplash. Damien Chazelle filma la música como nadie. Planos secuencia siguiendo a decenas de bailarines o una cámara rotando con suavidad alrededor de un pianista. Como leí a un crítico “es como Iñarritu, pero sin la sensación de que te estén golpeando en la cara para que veas que virtuoso es”. Cámaras que giran cuando deben y que se quedan en su sitio cuando lo requieren.

Ryan gosling y Emma Stone en La la land

Y salto de nuevo a los actores. O a la actriz. Porque Ryan Gosling lo hace muy bien y le queda muy bien el traje y además aprendió a tocar el piano de forma excelente. Pero el papelón que hace Emma Stone es para quitarse el sombre (la vi en VOS, por cierto). Primeros planos enormes en los que pasa de la risa al llanto, en los que hace meta actuación, en los que canta y baila. Ah. Y está más guapa que nunca (aunque Carlos Boyero diga que “no es guapa, pero es buena actriz”. Boyero, que te pires XD ). Y mira que en Birdman estaba guapa, pero aquí lo está más. Parece una actriz del Hollywood clásico.

Lo cual me lleva a la otra parte de la ambientación. El Hollywood clásico. La La Land es una referencia a la ciudad de Los Ángeles, donde nuestros protagonistas buscan prosperar. Al estar ambientada en la meca del cine, las referencias al cine son continuas. Algunas muy claras, como Rebelde sin Causa, otras más sutiles. Pero en general toda la película tiene un regusto a cine clásico.

Y todo esto, sin ser cine clásico. Porque ahí está otra cualidad de esta película. Aunque la historia aparenta seguir los cauces habituales de la comedia romántica, no llega a caer en el cliché. No me gusta desvelar demasiado de las tramas, pero solo decir que La La Land se aparta del habitual formato para este tipo de historias. Además el guión está construido de forma formidable. No solo cuenta de unos magníficos diálogos, un sentido del humor que funciona de maravilla y muchos detalles que se van plantando para reutilizarse después. Sino que además en la película se usan un par de recursos narrativos de narración circular que son de quitarse el sombrero.

En resumen. Que la veáis, que no solo es una gran película, sino que además os alegrará el día.

Nota: Sobresaliente.

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