Les yeux sans visage

Por tu bien. Todo por tu bien, Christiane
– Dr. Génessier

Les Yeux sans visage (Los ojos sin rostro) es una de esas pequeñas joyas escondidas que tiene el cine. La descubrí a través de La piel que habito. En varías ocasiones leí citada como una posible fuente de inspiración para Pedro Almodovar a esta película francesa dirigida en 1960 por Georges Franju. La película comparte elementos comunes. Un cirujano plástico desquiciado que vive en una mansión acompañado de una chica que, por alguna razón, cubre su rostro con una máscara. Y tras verla, descubrí que se trataba de una historia de terror clásico más que recomendable.

les yeux sans visage

Lo primero a destacar es la ambientación. Aunque suene a tópico, el blanco y negro le sienta de perlas. La da a la película un toque entre tétrico y misterioso. Este efecto es especialmente llamativo en la máscara de la chica, cuyo tono de gris se funde con el de la piel, creando una apariencia fantasmal. Unido al clásico recurso de dejar algunas cosas fuera de plano, la fotografía en blanco y negro crea un ambiente opresivo, de que algo terrible va a pasar de un momento a otro. Y pasa, no estamos ante una de esas películas que abusan tanto del «más vale sugerir que mostrar» que al final nos quedamos con las ganas de que ocurra algo.

Este efecto se refuerza con la música y los efectos de sonido. Una melodía circense que resulta lo suficiente molesta como para crear incomodidad. Y unos efectos de sonidos consistentes en campanas lejanas, ladridos de perros y graznidos de cuervos que apoyan esta idea de que algo malo va a ocurrir.

Les yeux sans visage, edición en Bluray

La película tiene sus defectos. Se nota la época en algunos giros de guión, demasiado inocentes. Hay algunos momentos en los que se ve que los efectos visuales no estaban lo suficientemente desarrollados. Pero la historia es lo suficientemente sólida para que estos problemas pasen desapercibidos. La película ha aguantado bastante bien el paso del tiempo.

En definitiva, película muy recomendable a quien quiera ver una historia de terror clásico. Aunque seguramente a estas alturas el efecto que causa en el espectador no sea el mismo que hace cincuenta años, sigue siendo una historia retorcida, terrible y muy interesante.

Pequeña anecdota final. La actriz que hace de chica enmascarada, Edith Scob, repite actuación con máscara en la reciente Holy Motors