Viendo llover desde clase de Catalá (Veient la pluja)

Seguramente lo habeis leido en las noticias, pero anoche cayó por aquí el jodido diluvio universal. Las autopistas cortadas, el tren cerrado, un desastre. En concreto, según escuché en Catalunya Informació, están cortadas las carreteras de Cerdanyola y San Cugat del Vallés, que es precisamente la zona donde yo vivo. Por suerte la Vila está en alto, con lo que aquí no se ha inundado nada. Y si, señores, durante el desayuno escucho una emisora en catalá, cosas de la inmersión linguistica.

Por otra parte, he empezado las clases de catalá. Están muy bien, el profe es buena gente y el nivel es lo suficientemente alto como para que no resulte una perdida de tiempo. En la clase somos dos peruanos (un chico y una chica), una chica de ese pais en el que dicen vos en lugar de tú, dos o tres rumanos, dos rumanas, un par de alemanes, uno de los cuales no tiene ni zorra de castellano y no se enterá de nada en las clases, una madrileña, una tal Charlotte, del pais donde hablan acentuando simpre la última silaba (Francia), una colombiana, una mexicana, una de Jaca, yo y alguno más que se me ha escapado. Un buen grupo

Por la tarde, me he acercado a Barna para ver las ramblas, que ya las conocía de antes, y para visitar el Palacio Guel, joya del modernismo, la única casa construida por Gaudí que se puede visitar completa, un sitio imprescidible y que se encuentra cerrado por reformas. Cullons.

Y para acabar he ido a recoger las llaves del piso de mis amigas, y de paso me he acercado a verlo. Tras subir unas cochambrosas escaleras que huelen a humedad, el piso está en un quinto sin ascensor, y abrí una puerta vieja y roida, pues resulta que el piso está de puta madre. Es ese tipo de lugar donde te apetece dormir la resaca despúes de salir de juerga nocturna por Barcelona.

Bueno, eso es todo de momento. Mañana estaré de papeleo, no creo que ponga nada en el blog, salvo que se me ocurra algún tema friki del que hablar

Expedición a Barcelona. Dia 7. Lloviendo y nublado. 19 grados. La tripulación se internacionaliza