Robots e Imperio, Isaac Asimov

El trabajo de cada individuo es una contribución a la totalidad y de este modo se vuelve parte inmortal de ella. La totalidad de las vidas humanas, pasadas, presentes y futuras, forman un tapiz que existe desde hace miles de años y que se ha ido haciendo cada vez más hermoso. Una vida individual es como una hebra del tapiz, y ¿qué es una hebra comparada con toda la pieza?

Robots e Imperio es el cuarto libro en orden cronológico de la Saga del futuro de Asimov. Con él se cierra la saga de robots y sirve como nexo entre esta saga y la de las fundaciones.

La reseña empieza sin spoilers y al final destripo la novela, para quien ya la haya leído.

Los robots e imperio, portada de la edición francesa
Gladia, con sus dos robots, Daneel y Giskard.

Esta novela transcurre un par de siglos después de Los robots del amanecer. La primera consecuencia es que Elijah Baley no repite como protagonista en esta ocasión, pues por su edad ya está muerto. Si repiten otros personajes, como los espaciales Gladia y Amadiro, de mayor longevidad que un terrestre, y los robots Daneel Olivaw y Giskard Reventlov.

En este libro los protagonistas son estos dos robots. Daneel ocupa el papel de Baley pues tras trabajar con él ha comprendido el modo de pensar del detective, con lo que durante la novela tratará de usar el pensamiento especulativo propio de un humano. Giskard ocupará el papel ocupado por Daneel y dará la replica lógica a su compañero.

Los diálogos entre ambos robots es el mayor punto fuerte de la historia. Asimov refleja muy bien la forma carente de emoción que tendría un robot al hablar sin que resulte demasiado frio y plomizo.

En cuanto a Gladia, durante esta novela se debatirá entre su parte espacial y el apego adquirido hacía los terrestres tras conocer a Baley. Aunque los protagonistas son los robots, la trama avanza por los movimientos de Gladia, que visitará los tres planetas presentados hasta ahora, la Tierra, Aurora y Solaria. A fin de cuentas, los robots no pueden viajar de un sitio a otro si no lo hace su dueño. Por suerte los poderes mentales que Reventlov reveló tener en la anterior novela ayudarán a que Gladia esté dispuesta a abandonar la comodidad de Aurora.

El otro cambio es la magnitud del peligro al que se enfrentan los protagonistas. Ya no se trata de resolver un asesinato. Los colonos de la tierra se han ido expandiendo y en los planetas espaciales empiezan a temer esta expansión. Durante toda la novela está presente la posibilidad de una guerra a gran escala, si los dos robots no pueden evitarlo.

Robots e Imperio es un buen broche a la saga de robots, aunque baja algo el nivel respecto a la anterior. El final es bueno, pero no tiene toda la epicidad que podría haber tenido. Aunque parte del problema es que al ser una secuela de Fundación ya sabemos hacia donde nos dirigimos (si hemos leído Fundación antes, claro)

Otro problema es que la novela deja cabos sueltos y algunos bastante gordos. Aún así la unión entre la trama de robots y la de fundación es bastante coherente y original.

Nota: Bien.
Nota global de la Saga de Robots: Notable

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Y ahora pasemos a los spoilers.

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En Robots e Imperio Asimov tenía que resolvar las dos cuestiones que dificultaban el paso de la saga de robots a la saga de Fundación. La desaparición de la tierra y de los robots. Lo cual era complicado, pues cada elemento era el diferenciador de una de las dos facciones enfrentadas. Es decir, ambas facciones debían sufrir una derrota en este libro.

La solución es brillante. El desarrollo de la ley cero, que antepone el bienestar de la humanidad al de un solo humano, unida a la idea de Daneel y Giskard de que una humanidad demasiado protegida por los robots no saldría adelante elimina a los robots. No de forma directa, pero se nos hace ver que los espaciales acabarán siendo destruidos por su propia comodidad.

Este una de las ideas claves de Asimov que repite en varias de sus novelas. La evolución social requiere de conflictos y sin ellos la humanidad es estanca. Por eso los espaciales dejan de explorar mientras que los colonos terrestres siguen su camino.

La desaparición de la Tierra también está muy bien pensada.  Los espaciales serán destruidos pero antes podrán vengarse convirtiendo el planeta natal de los colonos en un erial radiactivo sin que sus habitantes sepan que ha ocurrido. De esta forma se elimina la Tierra sin necesidad de conflicto militar. Que es otra de las ideas recurrentes de Asimov, que la astucia y la manipulación son mas fuerte que cualquier ejército.

Con estos nos quitamos la Tierra, pero sin que se pare la colonización de los terrestres. Al contrario, deberían tener que acelerar su expansión. Con lo cual, la destrucción de la Tierra implica la condenación de los espaciales por el peso de la demografía. Y con ellos, el fin de los robots. Todo encaja a la perfección.

Un detalle es la referencia a que la Tierra es un lastre para los humanos por la visión mística que tienen los colonos del planeta. Una crítica sutil a como las religiones frenan el desarrollo de la humanidad.

La mayor pega es no resolver el misterio de Solaria. ¿A donde se fueron los solarianos? ¿Por qué abandonaron el planeta? No se si esto se explicará en una novela posterior. La siguiente en orden cronológico fue escrita mucho antes que Robots e Imperio, por lo que lo dudo. ¿Se le quedó a Asimov en el tintero de un libro posterior? Puede ser. Aún así, creo que debería haber cerrado aquí este tema.

Otro fallo es la muerte de Giskard. Muere de un bloqueo mental por el conflicto entre haber permitido la destrucción de la Tierra y la ley uno de la robótica. Creo que queda demasiado brusco, pues hasta ese momento está muy tranquilo para autodestruirse después de forma muy apresurada. Tuve que releer esta parte, porque no me había quedado muy claro lo ocurrido.

Y con esto acabamos la saga de robots. Paso ahora a la segunda saga, la del Imperio.

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