Dormir dos horas en dos días

Esto pasó el fin de semana primero de Diciembre, es que escribo con retraso.

Bueno ese fin de semana, las señoritas Ro y Sil se iban a Sevilla porque era su graduación. Yo, caballero educado y un poco carajote me comprometí a recogerlas en el aeropuerto el Domingo a las 11. Realmente me comprometí a, que si el Sabado no la liaba mucho, iría el Domingo al aeropuerto. Ellas a cambio me invitarían a jamón, chacinas y todo tipo de comida infame que cogerían prestada en las casas de sus generosos padres.

Bueno, el sábado fuimos al barrio gótico a birrear. El barrio gótico es un lugar de barna donde en un bar minúsculo y de mala muerte te cobran 2 euros y medio por un botellín. Después de estar allí un rato y de descubrir que nuestra amiga de raza aria Ira fabrica su propio pan con una harina multicereálica que compra en el super, el señor Al., un amigo nuestro de Málaga, me dijo que había quedado con una amiga germana y otras tres amigas suyas para ir a una fiesta en una casa okupa.

A mi las fiestas en casa okupa no me llaman especialmente la atención. Además era una fiesta reggae, lo cual me llama menos aún la atención. Llevar a seis personas en el coche, pues había que ir en coche, en el estado policial que es BCN menos aún. Pero la idea de 4 alemanas es más atráctiva.

Los que ya conozcais mis historias, supondreis lo que pasó. Que al final no eran 4 alemanas sino una alemana y su amigo italiano. Bueno, al menos así no habría problemas con los amigos Mossos.

La fiesta era en Llobregat, fuera de Barna. Llobregat es una de esas colonias que el imperio Andalusí estableció en Cataluña cuando Franco aún no tenía flebitis. Es un sitio donde las calles no se llaman «Carrer de Ramon Llull«, ni «Avinguda de Pi y Margall«, sino «Calle del Sol» y «Avenida de Blas Infante«.

Tras mucho dar vueltas, llegamos a la kasa okupa, una granja abandonada. En cuanto al ambiente, si os digo que era una fiesta reggae en una casa okupa, pues imaginaros el ambiente.

El caso es que estubimos allí hasta tarde. Yo llegué a mi casa a las siete y media de la mañana. Y había quedado en recoger a las niñas, con lo que puse el despertador a las 10 menos cuartos. Solo dos horas de sueño. Merezco que me suban a los altares 😛

Recogí a estas dos, que me informaron que en Sevilla también habian prohibido el botellon, que hacía mucho más frio que en BCN y que estaban igual de yonkas que yo, como era de esperar.

Fuimos a su casa y desayunamos tostadas con aceite y jamón ibérico. Después dormimos. Nos despertamos y comimos. Después dormimos. Nos despertamos ya de noche, es decir a las seis. Sil. había quedado con unos excompañeros de trabajo suyos que habían venido a BCN para ver el concierto de Iron Maiden, con lo que fuimos para el centro de la ciutat

Estuvimos en un sitio conocido como el Teatre Antic, al lado de la plaza de Urquinaona. Es un sitio grande, amplio, decadente, barato y con patio exterior. La única pega es que tienes que ser socio para consumir. Bueno, para los que conozcais a mis amigas sevillanas ya supondreis que rapidamente se camelaron a la camarera con todo tipo de argumentos para que pasaran ese detalle por alto.

Después de estar ahí, volvimos al hogar de ellas y nos dimos un homenaje con una cena andaluza, es decir, papas con mojo picón, jamón del bueno, queso curado y todo ese tipo de cosas grandiosas que rara vez comemos los que vivimos fuera de la casa de nuestros padres.

Y así paso el fin de semana.

Barcelona, tres meses y 3 días. 13 grados, por la noche mucho frio. La tripulación camina cual zombi.